Luz que agoniza (y la regla de los tercios).

9 09 2007

En Pamplona, donde ahora vivo, cada anochecer da para una fotografía distinta. Esta es una de ellas, sobre el campus de la Universidad de Navarra, con las figuras de los árboles a contraluz y la luz del sol filtrándose entre las sempiternas nubes de la cuenca pamplonesa… Es esa clase de imagen con algo de místico.

ba-011.jpg

Atardecer, uno de tantos, Agosto de 2006.

Lo que quería comentar, como ya prometí en “Ya… Pero tiene un rayo”, es la llamada “Regla de los tercios”. Cuando se estudian técnicas de narrativa audiovisual, se enseña también sobre la disposición de los objetos en el plano. Y lo que esta regla demuestra es que, para lograr la composición más estética, más “bella” o atractiva al ojo del espectador, los objetos deben disponerse en el sentido que indican las líneas imaginarias que resultan de dividir el plano en tres tercios horizontales y tres verticales. Además, se demuestra así que los centros de mayor interés en el plano coinciden con los supuestos puntos de intersección de esas líneas. Algo como lo que sigue…

Regla de los tercios

Es, sin más, un interesante truco que puede ayudar a hacer encuadres más perfectos (o simplemente más bonitos) ya sea con fotografía o filmando vídeo… Hasta la próxima.





Ya… Pero tiene un rayo

4 09 2007

En general, cuando revelo un carrete, me paro a analizar cada fotografía una a una. En esta ocasión descubrí numerosas faltas o fallos…

Relámpago

 

Relámpago, Julio de 2006.

Es un encuadre descentrado (ya hablaremos algún día de la “Regla de los tercios”); le falta luz; está muy movida… Y al final: “¡ya, pero tiene un rayo!”

A veces es casi una pasión por parte del fotógrafo el lograr captar la imagen de un relámpago. Es lógico: el relámpago es de lo más fugaz (a veces menos de un segundo), mientras que la fotografía es exactamente su contrario… La inmortalización de ese momento fugaz.

No es una fotografía especialmente bella… Pero tiene un rayo.