En Pamplona, donde ahora vivo, cada anochecer da para una fotografía distinta. Esta es una de ellas, sobre el campus de la Universidad de Navarra, con las figuras de los árboles a contraluz y la luz del sol filtrándose entre las sempiternas nubes de la cuenca pamplonesa… Es esa clase de imagen con algo de místico.

Atardecer, uno de tantos, Agosto de 2006.
Lo que quería comentar, como ya prometí en “Ya… Pero tiene un rayo”, es la llamada “Regla de los tercios”. Cuando se estudian técnicas de narrativa audiovisual, se enseña también sobre la disposición de los objetos en el plano. Y lo que esta regla demuestra es que, para lograr la composición más estética, más “bella” o atractiva al ojo del espectador, los objetos deben disponerse en el sentido que indican las líneas imaginarias que resultan de dividir el plano en tres tercios horizontales y tres verticales. Además, se demuestra así que los centros de mayor interés en el plano coinciden con los supuestos puntos de intersección de esas líneas. Algo como lo que sigue…

Es, sin más, un interesante truco que puede ayudar a hacer encuadres más perfectos (o simplemente más bonitos) ya sea con fotografía o filmando vídeo… Hasta la próxima.



