De mi primer carrete caducado salieron algunas imágenes muy deterioradas, de las cuales algunas gozan de un “sabor” especial. Y creo que esta es una de ellas. Estábamos en una bodega-museo de Viñas del Vero (donde, por cierto, nos invitaron a una cena que recuerdo con sumo agrado), con poquísima luz y mucha humedad. En realidad, me entraron ganas de plasmar aquel olor en una fotografía… Las luces bailan por aquí y por allá, y todo son sombras. Quizás no se distingan los objetos con precisión, pero tampoco es esa la idea. Intenten percibir el olor de esa bodega. Sé que es algi imposible, pero no del todo. Pónganse en mi lugar… y comenten.

Bodega del Somontano, agosto de 2006.




