Volviendo a trastear entre las fotos de hace un par de años, me encuentro otra de aquellos días de nieve -se ve que fue una época fértil.
Día a día, salir a la calle, mirar alrededor. El parking -aparcamiento- de siempre. Los coches de siempre. El cielo de siempre, siempre distinto. Y además, esta vez, nieve en el suelo, en las esquinas, en las repisas, en los aleros, en los techos y tejados, en los parachoques y en los bordillos. En los árboles apenas quedaba ya. El día anterior, había salido de un examen y me había encontrado con más de un centenar de universitarios “hechos y derechos” lanzándose pelotitas de nieve. Qué vergüenza. Bueno, o qué naturalidad, quién sabe.

Sin título, enero 2007.
Aquí hay dos cosas, me parece: luz, muy intensa, brillante, lo propio de la nieve; y encuadre, más o menos equilibrado. Aunque pensándolo bien, hay mucho de texturas: hormigón y asfalto; nieve; cielo y nubes… y un Audi, aunque un poco viejo. Están algunas de las superficies más atractivas que uno puede encontrarse por ahí (incluido el Audi, claro).
Al final, me gusta. Con un tono ligeramente cinematográfico.

En realidad, es una imagen totalmente cinematográfica. Y muy bien “cazado” ese brillo especial de la luz cuando se refleja en la nieve. Mejor aún porque es ByN. Crack.
Me gustó mucho la foto. Y a blanco y negro le agrega dramatismo. Saludos!
Sí, mola mucho, y muy cinematrográfica. Me encanta cómo parece que la nieve se ha escurrido por debajo del bordillo de hormigón y ha invadido el asfalto, fusionando las texturas, pero marcando bien la separación. Ese detalle me gusta.
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