He de reconocer que le he cogido bastante gustillo a eso de fotografiar el sol de frente. No es fácil, siempre supone un reto. Y, normalmente, ofrece resultados sorprendentes. Como es el caso: esta vez, un haz de luz ha dejado su rastro en la lente de mi cámara, y me ha hecho una avería tremenda. Una pena, porque las nubes del horizonte no tienen desperdicio.

Sin título, febrero de 2007.


