… y despúes de la Semana Grande, allí estaba don Diego, recogiendo los restos de un jolgorio ya silente. Dirigiendo -con su brazo en alto- las labores de limpieza de algunos hombres cargados de escobas, carros de basura y retazos de hastío.
Don Diego López de Haro, Bilbao, agosto de 2008
El encuadre, en ocasiones, se muestra descaradamente protagonista de la fotografía. Porque su carácter selectivo -esencial- se hace notar. Qué bendita libertad: escoger lo que se quiera. Pero lo que se quiera de verdad.
Cómo quiero a Bilbao. Habrá más fotos de “la capital”.


