Soledad… o aprender a convivir con uno mismo, que muchas veces no es fácil.
En honor al Clavo Ardiendo, ahora recuerdo que a Holden le costó lo suyo:
Me levanté y me acerqué a la ventana. De pronto sentía una soledad espantosa. Casi me entraron ganas de estar muerto.

(Fue más bien fortuito, pero el efecto de composición es bastante bueno).
Sin título, agosto de 2008

