Esa raza extraña que inhala humos perjudiciales, y tras un autodestructivo filtrado, los expulsan al aire que todos compartimos, emponzoñándolo con su veneno letal. Esa gente que se aísla para consumir sustancias que les hacen sentirse mejor, porque son incapaces de reunir la fuerza de voluntad suficiente para arrojar lejos de sí el vil vicio. Malvados, indeseables, repugnantes…
No os riáis: hay gente que piensa así. Es el tiempo que nos ha tocado vivir.

Fumando en la T4, septiembre 2008.
Fotografía tomada con teleobjetivo (se aprecia en la profundidad de campo). Brillos y reflejos descentran la mirada: el efecto es un poco caótico, pero atractivo. Salvo que digáis lo contrario.
PS. Cada día me gusta más lo de fumar, ya lo siento…


