Tengo una noticia: soy digital. Hijo de mi tiempo, he rehuido la incomodidad y la espera, el precio del revelado, el montaje y desmontaje del carrete. A partir de este momento, la fantástica Yashica FX-D de papá ha vuelto a su dueño; y un torbellino binario me arrastra con una EOS1000 en la mano (y con un precioso 18-200). Lo sé, estoy pagándolo caro: el cuidado -¡el mimo!- que depositaba antes en cada disparo se ha desvanecido. La yema del dedo sobre el disparador, el índice haciendo rotar el anillo del foco, el reencuadre milimétrico, el fotómetro (una vez, y otra, y otra…) Eso ha desaparecido. Pero ahora tengo la oportunidad de aprender. Dicen que de los tiempos de crisis se renace con un vigor nuevo y mayor. Veremos si es cierto.
De momento, para abrir el apetito, un par de probatinas, “de ventanas cuadradas”.

Ventanas cuadradas I, Bilbao, agosto 2009

Ventanas cuadradas II, Pamplona, agosto 2009